martes, 21 de febrero de 2012

Pluma de un maestro: caracterizar a un personaje



"He aquí lo que sabía Byron Bunch: fue un viernes por la mañana, hacía tres años. Los hombres, en el taller de acepillado, levantaron los ojos y vieron al forastero, de pie, mirándoles. No sabían cuánto tiempo llevaba allí. Tenía el aspecto de un vagabundo y, sin embargo, no era exactamente igual que un vagabundo. Sus zapatos estaban polvorientos y su pantalón estaba también sucio. Pero era de una sarga decorosa, con una raya bien marcada; y su camisa estaba sucia, pero era una camisa blanca; y llevaba una corbata, y un sombrero de paja casi nuevo cuya inclinación insolente daba a su rostro inmóvil un aire inquietante. No tenía el aspecto de un vagabundo profesional con ropa profesional, pero había en él algo de desarraigado, como si no perteneciera a ninguna ciudad, como si no tuviese una calle, una pared, una pulgada de terreno de los que se pudiese decir que eran su casa. Y era como si llevase constantemente consigo todo lo que sabía, del mismo modo que se lleva una bandera; con algo de cruel, de solitario, de altanero..."
... Y, por primera vez, Byron comprendió que el nombre de un hombre, considerado en general como simple interpretación sonora de lo que es ese hombre, puede ser también, en cierto modo, un presagio de lo que hará, si se puede leer a tiempo el significado. A Byron le pareció que, antes de haber oído su nombre, ninguno de los obreros había prestado gran atención al forastero. Pero, en cuanto lo oyeron, tuvieron la impresión de que había algo en la sonoridad de la palabra que se esforzaba en hacerles comprender lo que debían esperar; como si el hombre llevase consigo una advertencia inseparable, lo mismo que una flor lleva su perfume o un crótalo el rumor de su cola. Pero nadie podía descifrar el sentido. Simplemente pensaban que era extranjero; y, aquel viernes, mientras le veían trabajar, con su corbata, su sombrero de paja y su pantalón con raya, decían entre ellos que probablemente en su país se trabajaba así. Sin embargo, hubo otros que dijeron: “Ya se cambiará esta noche. Mañana por la mañana no vendrá a trabajar endomingado de ese modo.” 
Como siempre, el resaltado es mío.


Faulkner, William, “Luz de agosto”, España, ABC, 2004.- Traducción de Enrique Sordo. 

Publicado por Horacio

16 comentarios:

  1. Respuestas
    1. No vale... Eso es trampa.... te invito a leer Faulkner.
      Beso

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  2. Un gran escritor. Para leer y aprender.

    Un abrazo!

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  3. Sumergirse en la literatura del viejo William es una experiencia vital. Complementarle ha de ser algo así como orgásmica, ¿no?

    Un abrazo, Horacio.

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  4. los resaltados son lo mejor del escrito.

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  5. Fantástica caraterización de un personaje, muy bien elegido por tu parte. Pues... habrá que leerlo, como propones. Dos lecturas pendientes, la tuya (que no me olvido) y esta.
    Un abrazo,Horacio.

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  6. Pues sí, habrá que buscar el libro. Me quedé como cuando una promotora te da a probar un pedacito de queso en el supermercado (aunque la comparación no sea muy literaria) Lo peor es que leí tu respuesta a VeroniKa, así que no preguntaré. (Sonrío)
    Un abrazo Horacio

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  7. Me veo en la obligación de leer...
    Ya me lo apunto.
    :(

    Un beso Horacio.

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  8. Gracias por compartirlo.
    Ahora me veré obligada a adquirirlo para satisfacerte.
    Es signo de esperanza (mi señalador).

    Besos mil.

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  9. Gracias por compartir Horacio. Texto y resaltados de lujo.

    Un besote!

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  10. Byron "sabía" como llamar la atención además de vestir elegantemente y parecer un vagabundo a la vez. No me extraña que nadie puediera descifrar el sentido y que pensaran que no era normal trabajar en un taller de cepillado, endomingado de ese modo.

    Da que pensar.
    Me gusta lo que leo y lo que escribes. También lo que veo.

    Gracias por tu visita amigo. Te sigo.

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  11. Horacio, tu palabra se mimetiza perfectamente con la Faulkner, no sabemos (salvo por el resaltado) donde acaba uno y comienza el otro, en la descripción de Byron, eso hombre de difícil clasificación con " algo de cruel, de solitario, de altanero".
    Un gusto leerte, amigo.
    Recibe un abrazo desde Caracas.

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  12. Faulkner es de esos escritores que no le di tiempo, y sin embargo todo lo que he leído de él me ha gustado mucho. Gracias por hacerme acordar que debo anotar en la agenda un para de novelas de él. Gran Abrazo.

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  13. Hola, ha sido un enorme gusto pasar por tu genial blog, te felicito mucho, tienes un buen blog, te invito de manera cordial a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas un escrito mio titulado “Caminando bajo la luz de la luna”, te espero ahí, que pases un buen fin de semana.

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  14. Ah, Faulkner. Maestro inmortal.

    Gracias por compartir esta, enésima lección suya.

    Un abrazo

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