domingo, 10 de junio de 2012

Arte poética II




Entre sombra y espacios, entre guarniciones y doncellas,
dotado de corazón singular y sueños funestos,
precipitadamente pálido, marchito en la frente,
y con luto de viudo furioso por cada día de vida,
ay, para cada agua invisible que bebo soñolientamente,
y de todo sonido que acojo temblando,
tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría,
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco ronca,
como un espejo viejo, como un olor de casa sola
en las que los huéspedes entran de noche perdidamente ebrios,
y hay un olor de ropa tirada al suelo, y una ausencia de flores,
posiblemente de otro modo aún menos melancólico,
pero, la verdad, de pronto, el viento que azota mi pecho,
las noches de substancia infinita caídas en mi dormitorio,
el ruido de un día que arde con sacrificio,
me piden lo profético que hay en mí, con melancolía,
y un golpe de objetos que llaman sin ser respondidos
y, hay, un movimiento sin tregua, y un nombre confuso.

Neruda, Pablo “Residencia en la tierra”, 
edición digital basada en la de Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1992.




Tiempo de relecturas, de refundar palabras y mimarlas con sabores propios. Como siempre, el resaltado (de los versos de Pablo) es mío.


Publicado por Horacio

7 comentarios:

  1. excelente ejercicio Horacio!!
    esto nos demuestra que hay versos perennes, atemporales y absolutamente dialogantes con nuestro presente.
    Felicitaciones

    hace años hice algo parecido con unos de Quevedo y fue maravilloso, porque me obligó a jugar con la métrica y la rima

    besos y feliz inicio de semana

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  2. Si la arquitectura es de Residencia en la Tierra sólo me resta abrir mis lágrimas hacia el recuerdo de Pablo.

    Abrazos.

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  3. Siempre es bueno retomar los clásicos. Salutes

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  4. Que bueno que puedas hacer tiempo para la re lectura, abre mas puertas...

    Un beso Horacio.

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  5. Ensamblarse en la poesía de
    Neruda y conseguir que esta tenga la misma fuerza y que lo que nos emociona de sus palabras se prolongue en tus verso tiene mucho mérito.

    He leído los versos de Neruda en un poema de Horacio.
    O...
    me han emocionado los versos de Horacio asomándose en un poema de Neruda. ¡ Esto es muy hermoso!

    un abrazo

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  6. al resaltar los versos de pablo, los hiciste tuyos, los refundaste.

    refundémonos, horacio

    abrazos, miles*

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  7. Me sumo a las acertadas palabras de Beatriz: ese asomarse mutuamente en los versos. Qué bello ejercicio poético, qué abrazarse en un baile de versos alrededor de la sombra y la sed y la fiebre y el olor de la ropa tirada en el suelo y las profecías de nombres confusos, abrazarse a los versos de Neruda y ser abrazados por ellos, Pablo muerto al tiempo que moría la democracia en Chile, pero eterno. Un abrazo, también.

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