domingo, 14 de octubre de 2012

Ecos del porvenir




El viernes 12 de octubre, “El porvenir es una ilusión” hizo su debut oficial en la Feria del Libro de Cipolletti. Abrigado por amigos y conocidos, básicamente, y con el generoso apoyo de Humberto Bas, pasamos un momento agradable.

Humberto hizo hincapié en que la obra dice más que lo que se cuenta en una primera impresión y se explayó en su argumentación de las “segundas lecturas”, como herramienta válida —más allá de las cuestiones de gustos y preferencias— para determinar si una obra es buena, o, por decirlo de alguna manera, si merece nuestra atención como lectores.

Luego hizo un breve análisis sobre ciertos tópicos que parecen repetirse en mi narrativa, al mencionar la llanura como un espacio en donde los sujetos actúan de una manera en particular.

“El oficial bebió un sorbo y miró la tierra plana que aparecía tras los faroles de la avenida. De pronto se vio compartiendo un café con Don Leandro, frente a frente, el último café que disfrutaron abstraídos con la inmensidad de la llanura, atentos a cualquier variación en el paisaje que fuera una excusa para que las palabras no supieran a despedida”.

Mi amigo, también habló del juego de lealtades que atraviesa toda la novela que, como ya dije en algún momento, entrecruza el pasado con un presente desolador (los indultos a los genocidas del proceso, en 1990) y abre interrogantes, preguntándonos sobre nosotros y nuestro tiempo. “Es difícil que un joven de ahora intente comprender que teníamos nombres o direcciones falsas, o que acudíamos a citas en donde nos encontrábamos con compañeros que no conocíamos para saber cómo iba todo”, contó uno de los presentes, mate y termo en mano.

El tema de la lucha armada, de la opción de pensar que era una herramienta válida para tomar el poder, también sobrevoló en la presentación y algunas preguntas referidas a las motivaciones de la obra, para cerrar con una hermosa devolución que realizó una bloguera amiga, Beatriz, quien tuvo que exiliarse en 1975 para salvar su vida.

Te dejo con sus palabras que me emocionaron mucho y que —a título personal— justifican con creces la escritura de “El porvenir es una ilusión”.

Cuando se comienza a leer una novela uno es, en ese punto inicial, un equilibrista que atravesará ese hilo conductor que media entre las palabras que nacen de su autor y esa especial curiosidad como lector. Uno es, al principio de la lectura, sólo un mero y ansioso espectador de esa obra que  empieza a desentrañarse. Pero si  luego la narración nos atrapa y llegamos a sentir que sus personajes  nos estremecen y hay lugares comunes, reales o utópicos, donde nos reconocemos y sufrimos, soñamos, luchamos, amamos, reímos o  lloramos es, entonces, cuando el alma del lector se enraiza con el alma del autor.

Es lo que he sentido al leer la novela "El porvenir es una ilusión " de Horacio Bautista Beascochea a quien debo agradecer su generosidad al hacérmela llegar y tener así el placer de disfrutarla (otra de las cosas positivas de esta virtualidad que hace que casi nos rocemos a pesar de las distancias).
La novela, excelentemente escrita, nos presenta a los personajes en una época de desconciertos en Argentina en la que luchar por los ideales además de poner en peligro la vida arrastraba consigo también la estigmatización por un entorno que, por miedo o por indiferencia, señalaba a los que se comprometían en la tarea por conseguir una sociedad más digna como terroristas. "Algo habrán hecho " solía decirse  cuando alguien caía en las despiadadas garras de los que luego se ocuparían de hacerlo desaparecer "por el bien de la patria". Un lema que intentaba calar hondo en el sentimiento patriótico de un pueblo sometido y tan hábilmente manipulado por las dictaduras.
En ese entorno, el único camino que quedaba por recorrer era la ocultación de las ideas hasta en los círculos más cercanos. Convertirse en sombra y enfrentarse a los desafíos. 

En "El porvenir es una ilusión" se hace palpable ese camino entre la militancia y el oscuro camino de la lucha, en donde nacen relaciones jamás imaginadas, imprevisibles actos solidarios, encuentros entrañables que hacen que esa marcha entre el miedo y la responsabilidad por la lucha en favor de los derechos y libertades de un pueblo se dignifique.

Hay en la novela de Horacio escenas bellísimas, estremecedoras  metáforas del caos de una sociedad en la que el poder atenaza la libertad y sin embargo todo sigue transcurriendo dentro de una normalidad tenebrosamente anormal. De un tiempo en el que hasta las raíces de las hierbas en la pampa se negaban a renacer por el terror impuesto y sin embargo las calandrias se aferraban a las ramas secas y con su canto despertaban esperanzas.

Esa metáfora está hermosamente definida cuando el autor describe una fiesta circense en el pueblo al que acuden Martín Morales “El Negro”, el militante montonero prófugo, y el comisario. Allí y durante la  actuación de unos enanos malabaristas se mezclan, en el reducido espacio de una plaza, la alegría, el asombro, los estruendos, el suspenso, los temores y el recelo asomándose cauteloso entre los presentes. La vida y sus malabarismos.

La ironía de unos sentimientos y unas relaciones contradictorias que surgen cuando la incertidumbre sobrepasa  los límites del ser humano.

Hay  sobretodo en las palabras de Horacio silencios que desgarran y sonidos que muchos, acaso demasiados, aún intentan no oír.


Gracias Horacio.

12 comentarios:

  1. Qué lindo Velcha. Me hubiese encantado estar acompañándote.
    Un fuerte abrazo!

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  2. ENHORABUENA!!!
    que esa novela vuele por muchas plazas y encuentros lectores

    abrazos Horacio
    buena semana

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  3. La camaradería que se establece a través de las bitácoras y su inmediatez hace que se perciban de manera extraña las grandes distancias, como la que me separan de esos primeros pasos de tu novela: es el otro lado del mundo, casi, y es también aquí, ante mis ojos, explicado con tu letra propia (y con las muy bellas de Beatriz). Mis mejores deseos para "El porvenir es una ilusión". Abrazos.

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  4. Ahora sólo me resta desearte suerte.
    Las palabras, desprendidas de su autor, tienen la misión de emocionar.
    Y las tuyas lo consiguen.

    Un abrazo

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  5. coincido con beatriz...el libro caminará por sus propios pasos.


    abrazo enorme, horacio querido*

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  6. Felicitaciones una vez más, Horacio. Sos un buen tipo y un gran escritor, vas a conseguir lo mejor.
    Un abrazo.
    HD

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  7. Antes que nada, Horacio, ¡enhorabuena! Me alegra mucho por ti este nacimiento.

    Por otra, qué bien sabes ponernos la miel en los labios, bribón. Además de un escritor excelente, eres un gran vendedor. Seguro que tus editores te aman por ello.

    Un abrazo.

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  8. Felicitaciones amigo escritor, no pude estar presente pero ya tendremos la oportunidad de compartir alguna charla sobre tu último trabajo. Un abrazo enorme

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  9. Tengo tu libro...
    queda pendiente leer...
    gracias por tu arte.
    espero disfrutarlo.

    Besos mil.

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  10. nuestras palabras nos trascenderán.
    Igual que las cosas, "ignorarán que nos hemos ido".
    Larga vida a las suyas!

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  11. Felicitaciones, todos los éxitos para tu Obra!!!

    Un abrazo.

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  12. Qué buena crítica, con una reseña así no puede uno más que elogiar a los buenos amigos o a los expertos críticos que tan bien hablan de ella. Espero que el deestino me la ponga un día en las manos.. beos

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