lunes, 27 de mayo de 2013

Las historias de amor no necesitan narradores



... Me lo cuenta para que su palabra llegue hasta mi hermano, a salvo en su ciudad medieval, donde sólo le ocurren conciertos al aire libre, ensayos y música de cámara. O tal vez no. Tal vez me lo cuenta como confesándose, como rindiéndose a la que alguna vez fue una niña fascinada por sus historias de segunda mano. Pero las historias de amor no deberían tener testigos. Mucho menos narradores. Por eso yo no le cuento nada. Su relato bordea el mío con delicadeza, sin contaminarlo, sin siquiera desmentirlo. Como la luna negra, que nada sabe de su doble luminosa y en ese no saber, las dos se revelan.

(González, Betina, "Juegos de playa", Buenos Aires, Arte Gráfico Editorial Argentino S.A, 2008, p.115)


2 comentarios:

  1. Todo testigo, todo borde empieza a oxidar el amor...(Esta chica se las trae , no?) Un abrazo.

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  2. qué buen título , sin duda esas historias
    se narran a sí mismas


    abrazos

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