miércoles, 19 de junio de 2013

Están ahí



Están ahí. Me habitan. Con sus ecos y murmullos. Con su silencio que aturde. Con los despojos de la esperanza.

Están ahí. Me habitan. Entre la niebla y sus lanzas. El malón, un tembladeral de tierra. Siempre a punto de estallar.

Están ahí. Me habitan. Escucho los gritos de rebeldía, la derrota a tientas. La furia y las convicciones, el exorcismo del mañana.

Están ahí. Me habitan. Con sus grietas y mundos paralelos. La apuesta a lo imposible, la inocencia de algunas miradas. El cerrojo a las palabras.

Están ahí.

Me deshabitan.
Me despojan.
Me abandonan.

Y sabe a noche ciega la escritura
a hiel de madrugada.

Una tumba recién cavada en la ciudad que duerme y no descansa.

1 comentario:

  1. Desasosiego, Horacio, eso es lo que me hace sentir esta pieza; un desasosiego intenso.

    Un abrazo,

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