jueves, 20 de junio de 2013

Tipos de belleza



Enfrente de la barra había unas latas de fruta en conserva apiladas formando montículos parecidos a hormigueros. Había tres pilas: una de latas de melocotón, otra de pomelo y una tercera de naranja. Delante, había una mesa de degustación, pero a aquellas horas, justo después de amanecer, nadie ofrecía fruta. Porque a nadie se le ocurre probar fruta en conserva a las cinco y cuarenta y cinco minutos de la mañana. Junto a la mesa había pegado un anuncio en el que se leía: FERIA DE LA FRUTA DE ESTADOS UNIDOS. En el cartel, se veía una tumbona blanca delante de una piscina y, sentada en la tumbona, una chica comiendo macedonia de frutas. Era una hermosa joven rubia, de ojos azules y piernas largas, muy bronceada. En los anuncios de fruta siempre sacan chicas rubias. La clase de chicas guapas que, por más tiempo que las mires, en cuanto apartas los ojos de ellas, ya no te acuerdas de qué cara tenían. En el mundo existe este tipo de belleza. Que es como los pomelos: indistinta.


(Murakami, Haruki, “El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas”, Buenos Aires, Tusquets Editores, 2010 (Traducción de Lourdes Porta, p. 150)

2 comentarios:

  1. belleza en serie como la cadena de producción de los ford T con la industrialización se abarataron costos y comenzó la replica infinita hasta nuestro días

    buen fin de semana
    abrazos

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  2. Me he quedado pensando y es muy cierto lo de la belleza que al rato de dejar de contemplarla se olvida, pierdes la noción del rostro, como si todo fuera “plano”. A mí las frutas me gustan a cualquier hora, no importa si son las cinco de las mañana, basta con un buen insomnio y hambre.
    Un abrazo

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