lunes, 1 de julio de 2013

La casa de los rizos



En la casa de los rizos los murmullos corren por los rincones. Susurran secretos, repiten ceremonias, anuncian sonidos y revelan los ecos de la memoria.

Dicen que sus puertas siempre estuvieron abiertas, aunque no muchos ingresan. Al fin y al cabo, ingresar es comprometerse, bajar la guardia y no todos están dispuestos. No solo a contar, tampoco a comprometerse.

En la casa de los rizos se denuncian las injusticias. Sabe estar llena de jóvenes. También de viejos (ambos todavía creen) y desoyen los coros de zánganos que apuestan al infortunio y se regodean con las críticas, porque, como se sabe, siempre es más sencillo demoler que construir.

En la casa de los rizos te conocí. Arribé de casualidad, no voy a negártelo, pero verte fue suficiente. A veces alcanza con eso. Como con los abrazos. Son inexplicables y cargan algo de utopía y necesidad. No te burles. Es así.

En la casa de los rizos hay canciones que no acaban nunca. Como las palabras, como los poetas que escriben, escriben y escriben, arrojando botellas al mar como náufragos ciegos. Resistencia y necedad. Grietas contra la realidad y su terca presencia de muerte y desigualdad.

En la casa de los rizos (juran) que se escuchan los murmullos de los conas, voces originarias con sus alaridos de memoria que se aparecen entre sueños y nos recuerdan su presencia. Solo basta prestar atención.

En la casa de los rizos las puertas están abiertas, allí confluimos a diario con pinceles y colores, voces y consignas. A veces alcanza. A veces no. Pero es como con los abrazos. Son inexplicables y cargan algo de utopía y necesidad. No te burles. Es así.

4 comentarios:

  1. Es como si fuese la chispa de la revolución...

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  2. Estoy empacando mis cosas, me mudo!
    Los abrazos son inexplicables, pero qué placenteros son, Ay Dios…
    Un abrazo Horacio

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  3. Me gusta esa casa donde se desoye a quienes apuestan al infortunio y que mantiene las puertas abiertas a la utopía, y donde se pintan las voces, y se articulan los colores... Abrazos.

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