viernes, 16 de agosto de 2013

El mono de la tinta

Este animal abunda en las regiones del Norte y tiene cuatro o cinco pulgadas de largo; está dotado de un instinto curioso; los ojos son como cornalinas, y el pelo es negro azabache, sedoso y flexible, suave como una almohada. Es muy aficionado a la tinta china, y cuando las personas escriben, se sienta con una mano sobre la otra y las piernas cruzadas esperando que hayan concluido y se bebe el sobrante de la tinta.
Después vuelve a sentarse en cuclillas, y se queda tranquilo.
WANG TA-HAI (1791).
(Jorge Luis Borges, Margarita Guerrero,“El libro de los seres imaginarios”)

Miro de reojo. Casi puedo ver al mono sobre mi hombro. A veces espía lo que escribo o me esconde la palabra que tanto necesito para cerrar un texto. Por suerte no opina, sólo espera a que termine de contar o de robarle un verso a la hoja en blanco, para descender hasta mis manos y beberse mi sangre. Ha optado por eso ante la falta de tinta y el sobrante de palabras que se atropellan para que vos las leas.

2 comentarios:

  1. Siempre es bueno estar acompañado del mono. (Los humanos son peligrosos, nos roban la inspiración)
    Un beso Horacio.

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  2. Me encanto prrfiero a un mono que bebe tinta que a un humano sin corazon.☆

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