domingo, 27 de octubre de 2013

Otra voz (III)


—¿Sabe?, por ahí leí que escribir es como un trabajo de carpintería.
—Oiga, ya le dije que me avise cuando se aparece. (La señora en la cola me mira de reojo) ¿Mire si estaba haciendo algo importante?
—¿Usted? No joda. Si escribe.
—Touché. ¿Cómo era eso del trabajo de carpintería?
—Paso a citarle, escuche: “Pretendo, como ya insinué, escribir de modo cada vez más simple. Además el material del que dispongo es parco y demasiado sencillo, las informaciones sobre los personajes son pocas y no muy reveladoras, informaciones estas que penosamente llegan desde mí para mí mismo. Es un trabajo de carpintería.”
—Interesante. ¿De quién es?
—Clarice Lispector, “La hora de la estrella”.
—No he leído nada, pero apunto.
—Apunte. Y dispare también.
—Ah, vino de buen hunor.
—No sé si de buen humor. Con entusiasmo, puede ser.
—¿Por?
—Vio como es.
—No, no vi.
—Hay días en que todo es posible. Hoy es uno de ellos. Algunos le llaman inspiración. ¿Cree en la inspiración?
La inspiración acude cuando se pegan los codos a la mesa, el culo a la silla y se empieza a sudar. Elige un tema, una idea, y exprímete el cerebro, hasta que te duela. Eso se llama inspiración, Carlos Ruiz Zafón, “El juego del ángel”.
—Zafón... Mire con qué me sale usted.
—Y bueno, no todos tenemos su cultura, disculpe. ¿Sabe, el otro día lo vi a Piglia en la tele pública? Hablaba de Borges, decía que a los buenos escritores les cuesta escribir.
—No me diga que ahora piensa que es un buen escritor, porque estamos en el horno.
—Es cierto, quemado hace rato. Nótese que estoy dialogando con usted. Que no existe.
—¿Por qué es tan corto de miras? ¿Quién le dijo que no existo? Usted es un idiota, no entiende nada.
—Disculpe, no se enoje. ¿Vio? No solo la melancolía y la nostalgia es gratis, también la agresión. Pido disculpas.
—Disculpa aceptada, pero no deja de ser un idiota.
—Apuntado. ¿Y? ¿Aprovechó esa inspiración?
—A medias. Escribí varias páginas de un texto que navega a la deriva, pero puedo percibir bajo la superficie cierta claridad.
—Como Tengo.
—¿Quién?
—Tengo… escuche (y para que vea que no solo leo a Zafón) No obstante, se podía observar un cambio. Un cambio para mejor. Mientras escribía, Tengo se dio cuenta de que una nueva fuente había nacido en su interior. El agua no manaba precisamente a borbotones; era más bien un modesto manantial entre rocas. Pero aunque la cantidad fuese pequeña, el agua parecía brotar sin cesar. No había prisa. No había que precipitarse. Bastaba con esperar pacientemente a que el agua se acumulara en las cavidades de la roca. Una vez acumulada, se podría coger con las manos. El resto sólo era sentarse frente al escritorio y verter lo tomado en forma de texto. Así era como había progresado la historia, de manera espontánea.
—Mejora un poco, ¿De quién estamos hablando?
—Haruki Murakami, “1Q84”.
—Lo anoto, permiso.
—Anote.¿Pero qué hace acá? (además de molestarme en la cola), ¿No debiera estar escribiendo?
—Me tomé una pausa. Y como usted, también tengo quehaceres cotidianos.
—Ah, ¿no vive para escribir?
—Escribo para vivir, aunque no me dé de comer. Ahora lo dejo, terminé mi recreo. Y paciencia en esta cola.
—¿Nos volveremos a ver?
—Obvio, ¿le queda alguna duda?

Publicado también en Plan B Noticias

5 comentarios:

  1. Apunte apunte apunte, desesperadamente jamás podremos leer todo!!!

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  2. ¿Son en voz alta esos diálogos?
    Hay que aprovechar los instantes en que las palabras surgen a borbotones y fluyen hacia nosotros. El resto del tiempo, efectivamente, es el trabajo de recoger cada gota y cavar para encontrar más.

    Un beso grande

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  3. me gustaron los diálogos
    le dan ritmo y velocidad al texto

    abrazos y buena semana

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  4. difiícil es mantenr un diálogo en la escritura y que la lectura del texto se apodere del lector . Conservas la coherencia argumental, careces de modismos, y consigues que las voces mantengan su prosodia particular.,Elementos fundamentales que tú manejas con maestría .

    enhorabuena por ese respeto que le tienes a la palabra

    un abrazo desde aquí
    .

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  5. Muy bien armado, Horacio.
    Estoy de acuerdo con Darío, leer todo, qué difícil, y encima escribir.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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