martes, 12 de noviembre de 2013

Cartas de un mundo paralelo



El arte crea lazos. No es nuevo, un buen ejemplo de ello, fue la presentación de la escritora cordobesa Claudia Sbolci ,que regresó al valle con su poemario "Carte de un monde parallele", presentado en la Sala Fernández Rego de Neuquén, el pasado viernes 25 de octubre.

Allí, en una cálida noche, compartimos una jornada de música y poesía, junto a las y los poetas Romina Olivero, Pablo Cazayous y Aldo Novelli, en un ciclo denominado “Literatura Compartida”, saludable iniciativa llevada adelante por Bruno Revello, del área de Letras de la dirección provincial de Cultura.

Como cuenta la autora, poeta y docente, “el libro es una carta-poema dirigida a esa parte de nosotros con la que sostenemos nuestros diálogos más íntimos. Es un mapa que intenta conectar al lector con diferentes sentidos que surgen tanto de la sonoridad de la lengua como del recorrido por distintos tipos de discursos religiosos, científicos, filosóficos reinterpretados en clave poética”.

La obra cuenta con ilustraciones de la artista plástica francesa Vanina Krcek y la velada fue acompañada por el excelente dúo de jazz que conforman Francisco Duch y Pope González.

A continuación, comparto un fragmento de la presentación, en un diálogo a medialuz con Claudia, en el cierre del evento:

Claudia: La historia del hombre podría narrarse
a partir de esos fragmentos,
la secuencia aparentemente inconexa
que ensambla los intentos de semitonos,
aciertos y desentonos, con la melodía del mundo.

Horacio -… acaso como la historia de un país que siempre tiene cuentas pendientes, donde lo personal se mimetiza con lo colectivo, como El Porvenir y ese sueño que no fue.

C- Las palabras viajan en las Barca-rolas…
acunadas por las ondas...
que llegan ...
desde el otro lado...
en intervalos que marcan...
el paso del tiempo...
las palabras regresan ...
en pequeñas olas...
y se retiran, borrándose...
sobre sus propias huellas...

H- … toda historia es una travesía y en ella aprendemos, desandamos, nos cuestionamos. También recordamos y nos creamos otros mundos posibles, como los anhelos inconclusos que nos acechan de los rincones. Puedo oírlos entre los susurros de la llanura y la paciencia de los pastos altos, puedo sentir su bronca, la tristeza infinita que se asoma entre las paredes desgajadas y horadadas por los años.

C- Así también ocurre
con este “carte d' un monde paralle//e”
que se traza, se guarda y orienta
como una carta/mapa de a(l)mor, que no es.
.Y con este almor que sin ser necesariamente
para // Elle, no podría haber sido nunca sin // Elle.
Como no es sin tí esta pausa donde aparente-mente
no estás.

No me preguntes, entonces, viajero,
a donde vamos a parar.
Pregúntate más bien desde donde
quieres mirar.
Y no necesitarás mucho más.

H- ¿Sabés?Debo confesar que ya no sé si estoy intentando reconstruir una historia o contando la mía. No somos tan diferentes.
Todos buscamos la felicidad, la plenitud del ser humano. Algunos pensaron que esa felicidad era la del pueblo y dieron la vida por ello. Otros fuimos menos generosos y caímos en las trampas de las pequeñas seguridades.

C- presencias que llegan...
vaya-uno-a saber-de-donde...
y nos atraviesan de pronto...
sin avisar...
Hoy, por ejemplo, llegó desde esa otra orilla
uno de tus poemas susu-(e)rra(n)do.
Sé que era tuyo, a pesar de que era otro
el nombre del autor

“No llames a las mariposas por su nombre, me dijiste,
no le hables a las montañas,
no arranques su ser innombrable del silencio”.

H- como estos durmientes mudos y una leve brisa que mueve el cartel de “Sala de Espera”. No sé en qué momento abandoné la iglesia y llegué hasta la estación pero no quiero mirar hacia el costado para no encontrarme con la figura fantasmal del croto Ramírez, que está (o estaba) sentado en el banco, el mismo que ocupaba la última vez que la locomotora detuvo sus vagones en nuestro andén polvoriento.

C- Perdóname, pues almar / Por no cumplir la promesa. Inicié este viaje / con el pre-texto de encontrarte / pero de tí, aquí, solo me queda / este sustantivo común e incompleto / y hasta del mío propio / he perdido varias letras.

H- ¿De qué se trata este viaje? ¿De hablar de mí?, ¿De recordar a “El Porvenir”? No conozco las respuestas, que podrían ser todas y ninguna, pero lo cierto es que no es la primera vez que los muertos parecen mezclarse con los vivos, como el pasado con el presente, como las cuentas sin saldar que parecen asomarse desde la Sala de Espera, entre el silencio de la llanura y Ramírez que me sonríe con indiferencia.

C- “Un mapa no es el territorio”,
diría en su célebre frase Korzybski.
Lo que decimos que sucede no es lo que sucede.
“Un mapa”, dice Bucquoy en su comic Laberinto,
“no garantiza necesariamente la salida”.
Lo que pre-cede influye y cambia
la trayectoria de lo que su-cede .
“Un mapa”, dice a su vez Pirsing en su novela Lila,
“puede llegar a perdernos,
si confiamos más en los mapas,
que en la experiencia directa del territorio”.

H- ¿Somos cartógrafos de mundos paralelos?; ¿Una suerte de diálogo postergado, con caseríos abandonados metáforas rotas de una tierra siempre en borrador?
… en esta extraña manía de echar a rodar palabras, huellas que coinciden con los laberintos de la memoria, que están ahí y tienen su historia, sus confidencias, sus humores. Están ahí para demostrarnos que estamos vivos. Fragmentos de relatos y versos que nos toman por asalto hasta conmovernos.

C- Y me dejaste ahí partida en dos, en tres,
en un millón,

sola con mi desastre.

Si les interesa, dejo el enlace a su blog:

1 comentario:

  1. Lo personal se mimetiza en lo colectivo... amo que los escritores enarbolen esas banderas... Un abrazo, Horacio.

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