domingo, 10 de noviembre de 2013

Domingo (o pan casero)



—¿Pan casero señor?
Señor. Los miro, los purretes no tienen más de diez años. —Dale, como no.
—Los hace mi mamá —apunta el más pequeño mientras me envuelve la masa que tiene un aroma embriagador. Piel tostada, la vivacidad en los ojos y una mirada profunda.
—Uy. Está caliente, buenísimo. ¿Pasan siempre por acá? —y al instante me doy cuenta que naturalizo algo anómalo: no deben estar trabajando, solo jugando y sonriendo. Como mi peque.
—Sí. Todos los domingos —dice el más grande.
—Bueno... los espero el próximo domingo, ¿Dale?
—No, no, —dice el más pequeño con firmeza. —El domingo que viene no podemos. Es el Día del Niño.


2 comentarios:

  1. Algunas pequeñas existencias me estremecen... Un abrazo.

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  2. Uy, qué terrible.
    Aunque sólo sea por ellos, ya está entonces justificado el Día del Niño.

    (Ese pan de la fotografía tiene un aspecto muy apetitoso)

    Un beso grande

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