jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Dónde has dejado el rastro de tu tiempo perdido?



“ … El gato dormía con la patas delanteras dobladas bajo su cuerpo, tapándose la cara con la cola. Al principio, ronroneaba con fuerza, pero el sonido fue haciéndose cada vez más débil y, al cabo de un rato, el gato se sumió en un profundo sueño, bajando la guardia por completo. Sentado en el soleado cobertizo, lo acariciaba con cuidado para evitar despertarlo. Me habían ocurrido tantas cosas que casi había olvidado su desaparición. Me sentí conmovido con aquel animal pequeño y blando sobre mis rodillas, viendo cómo aquel ser vivo dormía, confiado por entero a mí. Puse una mano sobre su pecho y percibí el latido de su corazón. Era un latido débil y rápido. Su corazón, igual que el mío, marcaba incesantemente un tiempo que se correspondía con el tamaño de su cuerpo. No podía imaginar dónde había estado, ni qué había hecho ni por qué había vuelto, de repente, a casa. Me hubiera gustado preguntárselo: ¿Dónde has estado? ¿Qué demonios has hecho durante casi un año? ¿Dónde has dejado el rastro de tu tiempo perdido?”.


(Murakami, Haruki, “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, Buenos Aires, Tusquets Editores, 2008., p.570)

4 comentarios:

  1. Me angustia esa pregunta. No me gustaría tener que responderla

    (El gato de la foto es igual a mi Lúa)

    Un beso grande

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  2. El libro que más me gusta de Haruki. Un abrazo.

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  3. Aún me debo la lectura de este, Horacio. Y mire, lo confieso a riesgo de que usted me retire el saludo. :-p

    Un abrazo,

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  4. Hace dos años me mandaste un mail que decía "qué haríamos sin los gatos"...¿lo recuerdas Horacio?...

    Un abrazo.

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