jueves, 30 de enero de 2014

Arte y resistencia


Inglaterra, mil novecientos ochenta y cuatro, en pleno auge neoliberal, Margaret Thatcher decide cerrar un conjunto de minas de carbón en el norte del país. Entre ellas se encuentra la mina de Grimley, en el pueblo del mismo nombre.

La banda de música de los mineros también correrá la misma suerte, pero su líder, Danny, alienta a sus compañeros para animarlos a competir en un concurso nacional, mientras crece la incertidumbre sobre el futuro de la mina y de toda la población.

Algo de esto cuenta la entrañable película “Brassed Off” (“Tocando el viento”), filme de bellas escenas, en donde el arte se transforma en denuncia y resistencia, mientras se desnudan las miserias del neoliberalismo.

Comparto el discurso de Danny, en los minutos finales de la película.

Esta banda aquí, les dirá que este premio me importa más que nada en todo el mundo. Pero se equivocan. La verdad es que creía que importaba, que la música importaba, Pero una mierda. No se puede comparar con la gente. Que ganemos este premio, no significa nada para la gente. Pero si lo rehusamos —como vamos a hacer ahora— esto será una noticia. ¿verdad?

¿Ven lo que digo? Así no estaré hablando a solas. Porque durante los últimos años, este maldito gobierno ha destruido sistemáticamente toda una industria. Nuestra industria. Y no sólo nuestra industria. Nuestras comunidades, hogares, nuestras vidas. Todo en el nombre del progreso y por el maldito dinero.

Les diré algo más que quizá no saben. Hace dos semanas, la mina de esta banda fue clausurada. Otros mil hombres perdieron su trabajo. Y no solo eso. La mayoría perdieron la voluntad de ganar, hace tiempo.

Algunos incluso perdieron la voluntad de luchar. Pero... hablando de perder la voluntad, de vivir, de respirar, el tema es, si fueran focas o ballenas, habría movilizaciones. Pero no lo son. Son seres humanos, corrientes, comunes, honrados y decentes. Y a ninguno de ellos le queda ni una gota de esperanza.


Pueden tocar maravillosamente una buena pieza. Pero ¿qué mierda importa eso? Ahora me llevaré a mis chicos de regreso. Gracias.



Dejo el enlace al video, por si no pueden verlo en la entrada:

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