domingo, 23 de marzo de 2014

Veinticuatro (I)



Mirá. Podría contarte muchas cosas, pero alcanza con que me des la mano. ¿Ves ese muñeco? Representa a los genocidas. ¿Quiénes son? Sujetos desalmados, que dejaron a nenas como vos sin papás, a madres sin hijos o hermanos sin hermanas. ¿Por qué? Por pensar distinto.

Y ellas, qué decirte de ellas. Son viejitas, pero tienen más energía que cualquiera y van siempre primero, con sus pañuelos blancos. Fueron y son las primeras en elevar la voz. El resto marchamos detrás.

Por eso caminamos todos los veinticuatro. Para no olvidar, para decir Nunca más. También por Verdad y Justicia, algo más que palabras que ayudan a que sigamos andando. Quizás por eso los pibes y pibas danzan o pegan palomas en los árboles, para quitarle un poco de solemnidad al acto y exorcizar tanta muerte con una pizca de alegría.


No sé si entendés, pero intuyo que sí, por lo menos eso me dice tu mirada. Dale. Vení, subite sobre mis hombros que la marcha está por empezar.


2 comentarios:

  1. Te doy la mano, amigo, en este día en el que se conjugan el dolor de todo lo perdido y la alegría de nuestros sueños que involucran a nuestros hijos. Un abrazo.

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  2. En Cuba seguíamos a través de las películas y las novelas escritas, aquellas historias de dolor, soy de la idea que los niños deben conocer el alcance de estas huellas dolorosas. No es el rencor es mantener el decoro de los desaparecidos, la memoria viva de los muertos.

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