miércoles, 21 de mayo de 2014

La búsqueda de la felicidad


Foto: Facebook  De la Travesía

A principio de mes, Carola Di Nardo Montalvo presentó su primera novela, "Debajo de tus pies nada", en una librería santarroseña. Comparto la reseña publicada en Plan B Noticias, portal de noticias de Santa Rosa, La Pampa.

“La novela cuenta la historia de un hombre que se queda sin trabajo y comienza una búsqueda. Busca trabajo, pero también busca otras cosas: busca una mujer que vio en un tren, busca pintar, busca ser feliz. Mientras tanto, en la novela, están las voces de los que lo rodean: sus amigos, su mujer. Cada uno cuenta lo que viven desde su mirada”, dijo. Carola a Plan B.


“¿Cómo se me ocurrió la historia?, en realidad, lo primero que escribí fue un cuento que trataba de dos personas que se encuentran en un tren. Dos personas que por alguna razón están en crisis. Y me pregunté cuánto puede significar en la vida de alguien la mirada del otro. A partir de esta pregunta sentí la necesidad de contar qué había pasado antes y después de ese encuentro”, agregó.

La novela bucea sobre las miradas, enmarcada claramente en un país en donde la búsqueda de un trabajo o el temor a perderlo atravesaba los ámbitos de la sociedad. Allí, Paco, uno de los protagonistas principales, recorre a diario las calles Buenos Aires, tras la quimera de volver a ser un ocupado, aunque sea con un salario que alcance apenas para llegar a fin de mes.

Estuvo todo el día haciendo una cola que no lo llevaba a ningún lado. Una cola que había sido ordenada por el frío, por las manos y los pies húmedos, por el dolor en la cara cada vez que soplaba el viento. Una maldita cola helada en pleno mayo y Paco desabrigado.
¿Alguna cola será la última? ¿Alguna cola será la que lo lleve al trabajo que está buscando? ¿Alguna cola tendrá como fin un escritorio de madera, común, lleno de papeles, con un hombre amable, que le diga: el trabajo es suyo? Paco luchaba contra las colas, incluso contra las que no eran para buscar trabajo, luchaba con la mente tratando de ocupar el tiempo. Pero las más difíciles de enfrentar eran las colas para buscar trabajo, porque en esas colas uno sospecha que al final no hay nada, que espera simplemente, que no lleva a ningún lado. No llevan a ningún lado. Paco hacía muchos que hacía colas que no lo llevaban a ningún lado… Las colas le golpeaban la cara y lo tiraban con violencia contra una pared de la que caía en un vacío que desaparecía enseguida, para volver de nuevo arriba, con el cuerpo relajado, dormido, inmóvil, y allí era golpeado otra vez, en un golpe lleno de odio y de tristeza que desahogaba impotencia. Un castigo. Pero Paco no entendía bien cuál era su error. El golpe se repetía, se repetía, se repetía, tantas veces mientras intentaba dormir tirado en su cama, mientras viajaba en el colectivo, mientras esperaba en la vereda y salía de las entrevistas, y la cola lo esperaba con su punta filosa y caliente para castigar su cuerpo, para golpearlo hasta el infinito...

La búsqueda de Paco por un trabajo trasmite el agobio de quiénes están afuera de todo, tras una chance que les permita reinsertarse en el sistema, sobrevivir a cuentagotas, ¿Cuánto de ficción y cuánto de experiencia propia o conocida hay en esos fragmentos?

—Toda la novela es ficción. Es verdad que la crisis del 2001 está presente en el texto, las sensaciones, las colas interminables en las veredas, pero la novela cuenta la vida de Paco que se arma en función de lo que él es, de cómo se va construyendo a medida que avanza la escritura y de lo que era necesario decir para contar su historia.

La noche huele a agua y a verano. Paco toma una cerveza sentado en un banquito en el medio del patio. Había puesto el regador y escuchaba las gotas cómo caían sobre las hojas de las plantas. Miraba el cielo. Y nada. Paco no busca trabajo. No pasa nada. Una nada molesta que empieza a pesar en el alma, que le quita el gusto al mate, que entibia el agua de la ducha, que hace pesados los zapatos que oscurece la cama. Una nada que se filtra en las conversaciones, se mete en los sueños, impide la sonrisa. Paco estuvo mucho tiempo buscando trabajo. Muchos meses que fueron un año y después más meses, adivinando las caras, presintiendo el olor, las voces. Paco ya no busca trabajo.

La novela ahonda más allá y señala como como esa búsqueda infructuosa erosiona la vida de las y los integrantes de la familia, arrinconando los cimientos de los afectos. “Si tuviera que definir un tema que atraviesa todo el relato sería el de la felicidad”, dice Carola. Y esa felicidad comienza a resquebrajarse en la familia.

El proceso de escritura y corrección de ‘Debajo de tus pies nada’ demandó unos diez años y tuvo varios cambios desde su primera versión. “Para mí escribir es reescribir. El texto que surge primero siempre es un borrador. Ya sé, cuando lo termino de escribir, que de eso no queda nada. También influyeron algunos hechos como la crisis del 2001 que me marcaron y creo que se refleja en la novela. Hubo algunos cambios en el plan original. Pero cuando se consolidó la idea general, el plan se mantuvo hasta el final. Y eso fue en Buenos Aires, donde viví entre 2000 y 2003”, subrayó la autora.

En febrero del 2006, Carola sintió que la obra estaba finalizada. “Fue una semana antes de que naciera mi hija Delfina. Puse la palabra FIN y ese fue el final de la escritura. Después vinieron dos grandes correcciones. Pero la novela ya estaba escrita”, dijo.

Además de la búsqueda de trabajo, ‘Debajo de tus pies nada’, se desliza más allá y -como se expresa en la contratapa- la obra trata sobre de los ojos de una mujer que buscan la muerte debajo del asiento de un tren y de la posibilidad de que la vida sea otra cosa, un caballete, una plaza, un rostro:

fue a la cocina, abrió la carpeta sobre la mesa y vio los dibujos que había hecho en el taller de pintura en el que estudiaba cuando era chico. Empezó a mirar los dibujos. Los pasaba de a uno, feliz y apurado porque quería verlos a todos enseguida. Encontró una naturaleza muerta bastante mala. Su primer trabajo. Sintió el olor del aula de su escuela y le pareció escuchar un murmullo.

Y desde ese murmullo, a pesar de las dificultades, parece vislumbrarse una luz de esperanza. Luz que se hace más intensa con un cruce de miradas entre dos desconocidos en un tren, mientras que la falta de trabajo ahonda la crisis familiar.

No busca trabajo. Hace dibujos. Dibuja las servilletas del Bar de Román, las hojas de la agenda, los diarios, los asientos de los trenes. Dibuja mujeres y las llena de colores. Imagina los colores, mezclarlos, asomarlos, fundirlos frotarlos, ensuciarlos, gastarlos. Si pudiera pintar. Imagina los colores como masa entre las manos. La hoja y la textura. La hoja una mujer. Imagina y dibuja. Colores en los senos anchos. Imagina una mujer blanca que se deja pintar y pinta con las grasitas que compró por un peso. Está hastiado de buscar. Y nada. Disimula.

A lo largo de las trescientas páginas, los personajes van contando su versión de los hechos, cambios, tropiezos, pérdidas y renacimientos. Sobre el cierre encontramos una búsqueda que parece llegar a su fin, con un nuevo comienzo: …Es ella. La mujer blanca del tren. Ahí está acercándose con su piel y su pelo negro iluminado con brillantinas. La mujer que se desmayó en el tren con ese vestido de luto, con sus manos pequeñas y su pelo largo y esos ojos de muerte. Ahí estaba. Sonreía. Era hermosa y brillaba. Y se reía…

¿Qué es el arte para Carola Di Nardo Montalvo?
—No tengo una definición de arte. Pienso que es expresión, en principio, y después la obra conforma otra cosa dentro de un sistema que es complejo.

¿Y escribir?
—A mí me interesa la escritura como expresión, digamos la palabra como material de trabajo, pero también trato de ampliar las experiencias mediante la plástica o el teatro, aunque siempre girando en torno a lo que estoy escribiendo.

¿Qué autores o autoras preferís?
—Hay autores que fueron muy fuertes para mí en algún momento de mi vida como Cortázar, Kundera o Rulfo. Sin embargo no tengo autores preferidos. Me gusta cada tanto plantearme objetivos. Me he dedicado a leer por ejemplo autores latinoamericanos, o algún autor en particular –Bradbury por ejemplo- o autores argentinos o clásicos o teatro.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
—Estoy trabajando en una novela histórica sobre la vida de la aviadora Carola Lorenzini. Como está basada en hechos reales y personajes que existieron, estoy en una etapa de investigación y escritura de los primeros borradores. Tratando de ver las caras de los personajes y de encontrar una voz.

“Debajo de tus pies nada”, de Carola Di Nardo Montalvo. Una novela de por acá. Editada por gente de acá. Una obra que abona la certeza de otra literatura posible, invisibilizada por los grandes centros urbanos que no apuestan por voces nuevas.

Una historia que que se lee de un tirón, con bellos fragmentos. Una novela de búsqueda. Y de la felicidad nada menos. Acaso una respuesta en la que el arte tiene mucho que ver. O no. Quién sabe.

1 comentario:

  1. Cómo me gusta que se publique. Pero mucho más cuando se publican estos tesoros, esos "secretos mejor guardados" que retumban las cicatrices de una sociedad. Me dejo llevar por los párrafos, una delicia. Un abrazo.

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