martes, 26 de agosto de 2014

Piedritas, pasajes y juegos

Foto: "Cortázar, Julio, "Cortázar de la A a la Z",
 un álbum fotográfico, Buenos, Aires, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 2014.

De Cortázar quedaron los cronopios, el jugar con la rayuela y que una piedrita permitiera alcanzar el cielo. También las caminatas, el presentimiento de cada lectura es única y que un libro no tiene fin. Que el punto es arbitrario, la palabra colectiva y cada historia, irrepetible.

De Cortázar quedaron los cuentos y la confirmación de otros mundos con sus pasajes y reglas diferentes. Están ahí, se nos cuelan entre lo cotidiano, cuando una imagen, un sonido, un quiebre, hace trizas esto que convencionalmente llamamos lo real, que, si fuera lo único posible sería pobre, muy pobre.

De Cortázar también quedó el trabajo, la constancia, el reparo a lo establecido, la ruptura, la desconfianza en las efemérides, aunque sea una excusa para estas líneas.

Comparto un fragmento del libro “Clases de Literatura”, Berkeley, 1980, Buenos Aires, Alfaguara, 2013.

Imaginación versus realidad en la producción literaria
“No sé si puedo hablar del papel que juega (la imaginación); lo que creo y traté de decirlo alguna vez, es que desde que comencé a escribir —e incluso de mucho antes— siempre me fue difícil distinguir entre lo que mi inteligencia racional ve de la realidad y lo que mi propia fantasía le pone por encima o por debajo y que la transforma. No puedo hacer una distinción demasiado clara entre fantasía y realidad; salvo, claro está, cuando salgo de la literatura: cuando pienso en el destino actual de un país como el mío, por ejemplo, ahí no me queda límite para ninguna fantasía. La realidad es lo suficientemente grande y lo suficientemente terrible como para bajar completamente ese espectro de pensamiento y de meditación. Pero cuando me muevo en mi trabajo de escritor, la fantasía recupera sus derechos y creo que nunca habré escrito un cuento o una novela que se puedan considerar exclusiva y totalmente realistas, porque incluso cuando lo que cuento en ellos es realista como tema, ha nacido de mi fantasía, lo he inventado yo en la mayoría de los casos”.
(p.102)



2 comentarios:

  1. Lo dijo como lo que fue siempre: un niño, maravilloso niño con la cabeza repleta de fantasías. Un abrazo.

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  2. De Cortázar nos queda todo eso y una huella imborrable, claro, y esta vocación de apostolado cortazariano o cosa parecida que nos empuja a divulgar la magia que transmite su obra -magia que en él, como bien explicó tantas veces, también en Berkeley, se daba junto con la realidad- . Un saludo.

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