lunes, 8 de diciembre de 2014

Así se inicia un relato




Estaba sentado en mi nuevo despacho con el olor a pintura metido en las fosas nasales esperando a que pasara algo. Hacía un día que había vuelto al bulevar. Era el comienzo del segundo día. Debajo de la ventana, pasando a toda velocidad al sol matutino, el tráfico corría y emitía un fragor de batalla. Me ponía nervioso. Hacía que tuviera ganas de moverme. Estaba vestido con ropa de paisano y no tenía adónde ir ni con quién.

Hasta que entró Millicent Dreen.

La había visto antes, en el Strip, con varios acompañantes, y sabía quién era: la directora de publicidad de Tele-Pictures. La señora Dreen tenía más de cuarenta años y los aparentaba, pero poseía una electricidad cuya fuente secreta el tiempo no lograba consumir. Mira que firme y erguido llevo el cuerpo, decían sus movimientos. Tengo el pelo teñido pero bonito, decía su peinado, incitando a la suspensión de la incredulidad más que a la convicción. Sus ojos eran verdes y cambiantes como el mar. Decían que todo le importaba un bledo.

(Ross Macdonald, “En busca de la mujer”, en “El expediente Archer”, Buenos Aires, Mondadori, 2011, Serie Roja&Negra)



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Bienvenid@ a Ecos y matices, contame qué opinás