viernes, 3 de abril de 2015

Cinco años

Cinco años separan al hombre que voy a ser del hombre que soy ahora en el pasado, pero sin embargo los dos ya convergen en una mixtura inestable. Una unión de partes que no llega a ser la esencia de un nuevo todo. El hombre que lo vive no es el hombre que lo escribe, pero va a comenzar a transformarse en él cuando decida escribir. Y va a terminar de transformarse en él cuando acabe de escribir. Por el hecho de escribir.

Yo soy el hombre que escribe. Pero aún no lo sabía. Y aquella mañana de niebla y de muerte bajo de la terraza y me caliento los pies en una estufa eléctrica. El teléfono vuelve a sonar y sonar, de la misma manera y con los mismos intervalos de tiempo. Entro en la habitación y atiendo. La voz de mi madre serena, más cerca de la confusión que de la tristeza, me da la noticia.

(Ramos, Pablo, "La ley de la ferocidad", Buenos Aires, Aguilar, Altear, Taurus, Alfaguara, 2007.-)

1 comentario:

  1. Me gustó El origen de la tristeza. Y este párrafo, se me ocurre que ya yiene otra cadencia que me entusiasma más todavía. Un abrazo, otro.

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