jueves, 23 de julio de 2015

Acto de fe

Imagen (modificada) de acá

Escribir es un acto de fe. Y lo sostiene un agnóstico que roza el ateísmo. A veces la hoja en blanco es un desafío, en otras un muro infranqueable. Pero no se trata solo de fe, sino también de evitar la palabra repetida o leída tanto que pierde su matiz único.

Pero ¿qué se hace cuando la fe no alcanza? Porque no siempre tenemos la constancia de los mormones. Nunca faltan alternativas: cerrar un blog que (casi) nadie lee, apretar los dientes y seguir leyendo con la esperanza de que otras letras traigan otras historias o bien echar mano a un taller literario, volver a las fuentes como el primer día, interpelar lo escrito para encontrar esa voz propia, balbuciente, despojada de lugares comunes.

Alguna vez percibí que escribir es tirar botellas al mar, con la esperanza de que alguien las halle. Retazos de eso, mucho de constancia y búsqueda, se puede encontrar en el blog de Luis Gruss con quien estoy trabajando semana a semana en esto de recuperar la fe.

Por lo pronto, ya le debo la inquietud de pensar de nuevo como narrador, que no es poco en un mundo hiperconectado en el que todos hablan y (casi) nadie dice nada. Va mi recomendación para que se den una vuelta.


1 comentario:

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