lunes, 14 de septiembre de 2015

La vida y la ficción


Leo un libro de Siri Hustvedt*. El protagonista conduce por una llanura incomensurable,"con campos infinitos que se pierden en el horizonte". Va a enterrar las cenizas de un familiar; regresa a la tierra de su infancia, a los viejos olores y recuerdos. A punto de llegar, una de sus acompañantes mira el paisaje y dice:

Todo es tan familiar que me resulta extraño.

La frase me acompaña toda la tarde.

Horas después suena el teléfono. Número desconocido. Lo intenta tres, cuatro veces, no atiendo porque voy en un colectivo repleto de gente.

Bajo y devuelvo la llamada. Un familiar ha muerto. No puedo evitar acordarme del fragmento mientras escribo a las apuradas en otro colectivo casi vacío.

Pienso en la ficción que me emparenta, me interpela y se entrecruza con la realidad.

Las luces se apagan. El valle va quedando atrás. Me esperan la llanura, las frases de ocasión, las caras, la tristeza.

Todo es tan familiar que me resulta extraño.



* del libro, Elegía para un americano

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