martes, 18 de octubre de 2016

De Madre

De Madre quedan retazos, el amor por los libros, el aliento a mis primeros poemas, esas charlas que no tuvimos.

De Madre quedan bocetos, su voz en una cinta, una lápida y pocas visitas, uno que otro diálogo interrumpido, respuestas imaginarias.

De Madre quedan las preguntas de la peque, una memoria que moldeo a cuentagotas, el esfuerzo por darle una figura imprecisa que descarte el miedo y su bomba de insulina, los cuidados, la sensación de que pisábamos arenas movedizas sin lianas a la vista.

De Madre quedan sus poemas en un block A4, un trazo que espío, la inutilidad de los por qué, la conciliación necesaria -no siempre con respuestas- que solo trae el tiempo.

De Madre queda una presencia que revive con cada anécdota, la confianza en los sueños, el dejarse querer por el olor a lluvia, su recuerdo en este aguacero.

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