domingo, 28 de mayo de 2017

Tu pifia o tu acierto




Todavía pensaba en el yerro del final cuando escuché:
—Me gustaría pintarte.
La miré. Ojos oscuros. Pelo muy corto y una trenza fina, un hilo que caía sobre uno de sus hombros. El público dejaba la sala. Yo lidiaba con el estuche del contrabajo.
—¿Me decías?
—Que me gustaría pintarte. Ver si puedo atrapar ese instante. ¿Esa nota no iba ahí, no?
—Algo así. ¿Cómo te diste cuenta?
—Años de Conservatorio. No, mentira. Tu mirada. O el cambio en tu cara, creo que me reconocí en algún rasgo.
—¿Cómo te llamás?
—¿Importa? Tu pifia. O tu acierto. ¿Vos?
Sonreí. —Tu modelo. —Me devolvió la sonrisa y bajamos juntos del escenario.

(La consigna era contar como se conocieron dos personajes luego de la lectura de un cuento de Gabriela Grünberg, del libro “Cuando callan los olivos”, en el taller literario que dicta Alejandro Finzi en la Universidad Nacional del Comahue)


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