sábado, 1 de julio de 2017

Un texto fue en algún momento una libreta vacía

Descreer/Desescritura
Descreer. Descreer del mundo equivale a interrogar las formas que lo sustentan.
Hacerlo es una forma de abandono, una renuncia a las ideas universales y la apuesta por una aventura a los límites de la mente.
Descreer, pues, para acceder a la condición de superviviente.
Descreer para que la escritura arribe como un don.

El superviviente es el que puede hacer el relato. En la Odisea, su protagonista es el único que resiste las pruebas del periplo. Odiseo logra dar fin a su exilio porque antes, en la ciudad de los feacios, en los límites del mundo helénico (más allá solo vivían los postreros etíopes), el héroe cuenta la historia de su supervivencia. Nace entonces, remotamente en tiempo y espacio, el relato hecho en primera persona. Desde entonces, desde tan lejos, la aventura persona se cifra en la pérdida y esta solo termina con un relato, en que uno se ha convertido en personaje.
(pp. 10-11).

Un texto fue en algún momento una libreta vacía.
(p.12)

¿Quién es uno cuando, sin haberse ido, se está lejos? ¿Quién está cuando digo no pertenezco?
Escribir como si el acto fuera una carcajada o una expresión armada con silencio. Sé que absolutamente nada cambiará excepto esta página que progresivamente iré ennegreciendo. Esto es una forma de libertad.
(p. 14)
Todas citas de Lalo, Eduardo, "Intemperie", Buenos Aires, Corregidor, 2016.

Descreer, pues, para acceder a la condición de superviviente. ¿Se puede sobrevivir en un país que suicida a sus viejos? Época patética e hipócrita.

Se excluye.
Se naturaliza la muerte.
Se defiende lo indefendible.
Se desdeña y reprime.
Se miente.
Se aceptan las mentiras.
Se justifica.
Se demoniza al diferente, más si es pobre.

La comprensión de una sola cosa envuelve la de todas. El vacío de una sola cosa es el vacío de todas”, cita Lalo, (de Aryadeva), unas páginas más adelante.

Duele el país. Apagar el televisor, un gran acto de resistencia. Lo que se inició como una publicación sobre la escritura naufraga entre los páramos del desahogo. Escritores que callan y el que calla…

Escribe Lalo:
¿Cómo pasar de la experiencia, tenida desde la primera infancia, de que el mundo es extranjero, de que entre la realidad y mi ser existe siempre una distancia, a la aceptación plácida de mi estar en el mundo? Esta es justamente la experiencia de la intemperie, de este estar afuera. Este, además, el empeño de este texto: escribir en la misma superficie de las cosas.
(p21).

Sábado.
Silencio.
Ni siquiera música.
Mates que que habrá que revivir.

Seguramente habrá más de Lalo. Sugiero las novelas La inutilidad, o, Simone. Algo se puede encontrar en este blog.

Un texto fue en algún momento una libreta vacía. La escritura y sus soportes, el lazo entre la mano y el papel. No en vano, se vuelve al origen, haciendo un gran esfuerzo para descifrar los rasgos, como debe ser. Descreer, pues, para acceder a la condición de superviviente.


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